viernes, 31 de julio de 2015

Cómo quitar el hipo en los bebés

¿Qué se debe hacer cuando un bebé tiende a tener hipo con frecuencia?


El hipo se produce como consecuancia de contracciones o espasmos del diafragma. Es una molestia inofensiva del sistema digestivo que puede ocurrir a cualquier edad, incluso en el útero.

¿Te molesta que tu hijo tenga hipo con frecuencia? Aunque que un bebé tenga hipo a menudo puede ser causa de preocupación para los padres, en la mayoría de los casos, el hipo es algo normal.



¿Por qué tienen hipo los bebés?


La mayoría de los bebés tienen hipo de vez en cuando. Normalmente esto suele molestar más a los padres que al niño,

El hipo normalmente es solo una molestia para los bebés, y suelen durar un minuto o menos. Las causas más frecuentes por las que los bebés tienen hipo son:
  • Diafragma subdesarrollado.  A veces, el diafragma subdesarrollada de un bebé puede ser la razón de hipo crónico. A medida que el bebé crece, su diafragma y los otros músculos abdominales se hacen más fuertes, lo que hace que se reduzca la gravedad y la frecuencia del hipo.
  • Sobrealimentación. La sobrealimentación es una de las razones más comunes por las que los bebés pequeños tienden a tener hipo. Si el estómago del bebé se llena demasiado rápido, puede conducir a espasmos en el estómago, que también pueden desencadenar el hipo.
  • Descenso de la temperatura. A veces, una caída repentina de la temperatura corporal también puede desencadenar el hipo. Los bebés no son capaces de mantener la temperatura de su cuerpo, lo que los hace más vulnerables a los cambios ambientales o de temperatura.
  • Aire al alimentarse. Muchos bebés tienden a tragar una gran cantidad de aire mientras se alimentan lo que les provoca hipo.
Cuando un bebé tiene hipo mientras o después de haberse alimentado, lo mejor es cambiarle de posición y permitirle eructar.
Cómo quitar el hipo en los bebés

  • Dieta de la madre. Los huevos, la cafeína, el chocolate, el trigo, algunas frutas cítricas de la dieta de la madre puede provocar hipo en niños alimentados con leche materna.
  • Reflujo ácido. Se trata de una condición bastante común en los bebés y también conduce a hipo frecuentes.


¿Cómo evitar el hipo en los bebés?


Con algunas sencillas pautas se puede reducir la intensidad y la frecuencia de hipo en un bebé:

1. Intenta alimentar a tu bebé con más frecuencia. Cuando tienen mucha hambre se alimentan más nerviosos y esto puede hacer que traguen más aire, y por tanto que tengan hipo.

2. Es importante que después de cada comida le hagas eructar para eliminar los gases que haya podido tragarse.

3. Prueba con diferentes posiciones de amamantamiento, y asegúrate de que el bebé se agarra correctamente al pecho o al biberón.


Os dejamos este simpático vídeo sobre el hipo:




¿Cómo haces para quitarle el hipo a tu bebé? Cuéntanos tu experiencia.


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miércoles, 29 de julio de 2015

¿Realmente hay que esperar para bañarse después de comer?

¿Mito o realidad?


Probablemente recordarás cómo tus padres te advertían sobre la necesidad de esperar 2 horas para bañarte después de comer. Y muchos de nosotros, hemos crecido con esa creencia, y así se lo hemos trasmitido a nuestros hijos.

Siempre nos dijeron, que bañarse con el estómago lleno era peligroso porque podría darte un corte de digestión y que podríamos acabar ahogándonos.

¿Realmente hay que esperar para bañarse después de comer?

¿Qué es un corte de digestión?


El término corte de digestión realmente no es correcto, porque las funciones digestivas no se ven alteradas. La digestión "no se corta".

Lo que comúnmente se conoce con el término corte de digestión hace referencia a una reacción cardiovascular, que es lo que realmente provoca la muerte por ahogamiento.

El nombre correcto para este fenómeno es hidrocución.

Un síncope de hidrocución provoca que se inhiba la respiración, disminuya la frecuencia cardíaca y la circulación sanguínea, haciendo que se sobrecargue el corazón. Esto hace que aparezcan náuseas, vómitos, mareos e incluso que se llegue a perder el conocimiento.

Cuando estamos en la playa o en la piscina, el problema es que al perder la conciencia, si que podemos acabar ahogándonos. Esto también puede ocurrir cuando nos duchamos con agua muy fría, pero en este caso lo único que nos puede pasar es que nos mareemos y acabemos desmayándonos.


¿Hay que esperar para bañarse después de comer?


¿Realmente hay que esperar para bañarse después de comer?

Realmente aunque las muertes que se han asociado a esta causa son debidas al fuerte impacto con el agua fría cuando nos metemos de forma muy rápida y brusca, haber comido recientemente aumenta el riesgo.

Después de comer la sangre se acumula en el aparato digestivo para favorecer la digestión, por lo que llega menos sangre a las otras partes del cuerpo, como el cerebro. En esta situación es más fácil que un cambio brusco de temperatura, y la reacción cardiovascular que conlleva, produzcan mareo o pérdida de conocimiento.

En los niños cuando acaban de comer y el proceso de la digestión está en marcha:

Se recomienda esperar entre 1,5 o dos horas después de comer para bañarse. 



¿Cómo evitar un corte de digestión?


Después de comer, lo mejor es que los niños no estén directamente al sol durante mucho tiempo. Deben permanecer en la sombra durante y después de las comidas.

¿Realmente hay que esperar para bañarse después de comer?

Lo mejor es entrar en el agua poco a poco, mojándose muy despacio cada parte del cuerpo para ir aclimatándose al agua fría.

Primero meter los pies, mojar las muñecas, la nuca, la barriga, etc. Así el cambio de temperatura del cuerpo se produce de manera muy gradual y nos vamos habituando al cambio de temperatura.



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miércoles, 22 de julio de 2015

¡Cuidado con el ahogamiento secundario en los niños!


Los niños pueden ahogarse horas después de salir de la piscina


La mayoría de los padres piensan que después de que su hijo ha estado nadando o jugando en el agua, el riesgo de ahogarse ha terminado. Desconocen que pueden ahogarse horas después de haber salido de la piscina.

Después de un día en la piscina, el niño se va a la cama y comienza con tos, ruidos al respirar o incluso comienzan a aparecer burbujas por la boca. Los pulmones están irritados y comienzan a secretar fluido, y como resultado el niño puede acabar ahogándose, en realidad en sus propios fluidos corporales. 

Estos tipos de ahogamiento, conocido como ahogamiento seco o ahogamiento secundario, son muy raros. Sólo representan el 1% -2% de todos los incidentes de ahogamiento.


Los niños pueden ahogarse horas después de salir de la piscina


¿Qué es el ahogamiento seco?


El ahogamiento seco ocurre cuando los niños juegan en la piscina o playa inhalar accidentalmente agua. Tosen, y parece que están bien, pero a las pocas horas comienza a tener problemas para respirar.

Los términos ahogamiento seco y ahogamiento secundario aunque se usan indistintamente, en realidad hacen referencia a condiciones diferentes. Ambos pueden causar problemas para respirar y, en el peor de los casos, la muerte.

  • Con ahogamiento seco, el agua nunca llega a los pulmones. El niño toma una pequeña cantidad de agua a través de la boca y/o nariz, provocando un espasmo en las vías respiratorias, lo que dificulta la respiración.
El ahogamiento seco suele ocurrir poco después de salir del agua.

  • En ahogamiento secundario, un poco de agua entra en los pulmones y causa inflamación o hinchazón. Esto hace que sea difícil o incluso imposible la transferencia de gases en los pulmones. 
Puede aparecer hasta 24 horas antes de que la persona comience a mostrar signos de sufrimiento. 


¿Cómo identificar cuando un niño tiene problemas para respirar después de un baño?

Debido a que es posible que no presenciar su hijo inhalar y tragar piscina, al mar o incluso el agua del baño, es importante conocer los signos. El ahogamiento seco y el ahogamiento secundario tienen los mismos síntomas:
  • Tos constante.
  • Vómitos.
  • Dolor de pecho.
  • Dificultad para respirar.
  • Somnolencia inusual.
  • Cambios en el comportamiento como la irritabilidad o descenso en los niveles de energía, lo que podría significar el cerebro no está recibiendo suficiente oxígeno.


¿Qué hacer en caso de ahogamiento seco o ahogamiento secundario?


Si su hijo tiene signos de ahogamiento seco y ahogamiento secundario, es muy importante acudir a un hospital lo antes posible. Aunque en la mayoría de los casos, los síntomas desaparecerán por sí solos, es importante consultarlo.

Depende de la severidad de los síntomas del paciente, se revisarán los signos vitales del niño, el nivel de oxígeno y la respiración.

Los pacientes con síntomas más leves sólo necesitan observación.

En casos más graves, puede ser necesario una radiografía de tórax o darle oxígeno. En los casos de insuficiencia respiratoria, o cuando un niño ya no puede respirar por su cuenta, se necesita apoyo adicional como intubación o poner al niño en respiración asistida, aunque esto es muy raro. El objetivo será aumentar el flujo de sangre en los pulmones y hacer que el niño respira bien de nuevo.


¿Cómo prevenirlo?


La mejor forma de prevenir cualquier tipo de ahogamiento son las clases de natación y la supervisión por parte de un adulto.



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lunes, 20 de julio de 2015

¿Cómo sé si mi hijo tiene piojos?

Rascarse la cabeza de forma continua suele ser la primera señal que puede hacernos sospechar que un niño tiene piojos.


Como sé si mi hijo tiene piojos


¿Cómo saber si un niño tiene piojos?


La principal razón por la que se puede sospechar la presencia de piojos es el picor. El picor se debe a que los piojos se alimentan 6 veces al día, y la saliva que inyectan es irritante.

El momento más fácil para la inspección es después de lavarle la cabeza al niño, ya que el pelo es más manejable y los piojos se mueven peor con el pelo mojado.
  • Utiliza un par de guantes desechables.
  • Coloca una toalla blanca sobre los hombros del niño y siéntalo en un lugar con mucha luz.
  • Separa el pelo en pequeñas secciones.
  • Explora toda la cabeza de forma metódica. Comienza por la base del cuello, detrás de las orejas, y luego a lo largo del frente, y en la coronilla.


¿Cómo se contagian los piojos?


Los piojos se propagan por el contacto de cabeza a cabeza, y también pueden transmitirse al compartir sábanas, sombreros, cepillos y otros accesorios del cabello. No pueden volar ni saltar, pero pueden moverse rápidamente a través del pelo.

Su presencia no está relacionada con la suciedad ni con los malos hábitos de higiene, sino todo lo contrario, prefieren el pelo limpio para sujetarse mejor, alcanzar antes el cuero cabelludo y empezar a alimentarse.

Aunque los niños pueden contraer piojos de la cabeza en cualquier época del año, los brotes de pediculosis son muy típicos durante las vacaciones de verano.

Los piojos adultos evitan la luz, por eso se encuentran con mayor frecuencia en la zona de la nuca y detrás de las orejas.



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miércoles, 15 de julio de 2015

10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos

Conforme crece, un niño aprende y desarrolla sus habilidades físicas y mentales. Pero además, también tiene que aprender y adoptar hábitos saludables. 


Los padres juegan un papel muy importante en todo esto. Además de transmitirle sus genes, unos padres tienen que transmitirle a sus hijos cómo llevar un estilo de vida saludable


10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos


El mantenimiento de hábitos saludables desde la infancia puede ayudar evitar muchos problemas relacionados con el estilo de vida en la edad adulta como el sobrepeso, la obesidad, la diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer o la presión arterial alta.

Aquí te dejamos una lista con los 10 hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos:

1. No hay que saltarse el desayuno.


  • Inculcar una rutina de la hora de las comidas en la infancia puede ayudar que sea más probable que se continúe con este hábito cuando los niños se hagan mayores. 
  • Un desayuno nutritivo completo con todos los grupos de alimentos le ayudará a su hijo mantenerse enérgico y activo durante todo el día.
  • Destacar la importancia de un desayuno bajo en grasa, que no sólo activa el cerebro y proporciona la energía suficiente para hacer frente al nuevo día, sino que también ayuda a mantener el peso y prevenir ciertas enfermedades crónicas como la diabetes o la obesidad.

10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos


2. Promover una alimentación saludable en casa.


Los niños son más propensos a desarrollar conductas alimentarias saludables cuando se les da una elección de alimentos saludables en casa. Para promover una alimentación saludable lo mejor es incorporar alimentos saludables en la lista de compras y preparar comidas nutritivas.

10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos


3. Hay que lavarse las manos.


La costumbre de lavarse las manos, es sin duda, una de las cosas más importantes que se debe inculcar a los niños desde pequeños. Hay que enseñarles a hacerlo correctamente y cada vez que sea necesario (después de ir al baño, de jugar, antes de comer,...).

10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos


4. La importancia de la higiene dental. 


Los niños más pequeños suelen ser perezosos a la hora de cepillarse los dientes.

Asegúrate de educarlo sobre la importancia de un cepillado adecuado. Quizá lo mejor sería intentar que el cepillado de los dientes sea una actividad divertida.


10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos


5. Limitar el tiempo de pantallas. 


Si tu hijo es de los que pasa mucho tiempo frente al televisor, la tablet, los videojuegos o el ordenador, anímale a hacer otros tipos de actividades.

Estos hábitos conducen a un estilo de vida sedentario y a abusar de la comida basura, lo que aumenta el riesgo de obesidad y de enfermedades cardiovasculares. 

Se aconseja limitar el tiempo de pantalla a 2 horas al día.

10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos


6. Actividad física. 


Los niños necesitan 60 minutos de actividad física diaria. No es necesarios que se hagan de forma continua, puedes dividirlo en varias sesiones de juego de 10 a 15 minutos diarios.

Puedes animar a tu hijo a caminar en lugar de ir en coche para distancias cortas, a pasear al perro en lugar de ver la televisión o a usar las escaleras en lugar del ascensor. 

10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos


7. Leer todos los días.


A todos los niños les encanta que les leas un cuento antes de dormir. Varios estudios han demostrado que leer ayuda a los niños a mejorar su éxito en la escuela y posteriormente en el trabajo.

10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos


8. Dormir bien.


Los niños necesitan dormir mucho, porque la mayor parte de su crecimiento se produce mientras están durmiendo.

10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos


9. Beber agua, no refrescos.


El exceso de azúcar de los refrescos es perjudicial, y añaden calorías extras que pueden acabar provocando problemas de peso. Lo mejor para mantenerse hidratado es el agua.



10. Relacionarse con otros niños.


Las amistades son muy importantes para que los niños se desarrollen de forma saludable.

Jugar con otros niños les permite adquirir habilidades sociales como la comunicación, la cooperación y la resolución de problemas. Además también mejora el rendimiento en la escuela.

10 Hábitos saludables que debes enseñar a tus hijos



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martes, 7 de julio de 2015

Lactancia materna en verano

Consejos para mantenerte fresca este verano si están amamantando a tu bebé. 


Ahora que el verano y las altas temperaturas han llegado, estar amamantando a un bebé no debe impedir poder disfrutar de las actividades al aire libre típicas del verano.


Lactancia materna en verano


Algunos puntos claves que hay que recordar si estás amamantando y es verano.


La leche materna va cambiando y adaptándose a las necesidades del bebé.


La leche materna está compuesta principalmente de agua. Cuando un bebé tiene hambre, va a pedir leche y cuando tiene sed, también querrá que lo amamantes.

No es necesario dar agua a un bebé que se alimenta de leche materna. El bebé obtendrá todos los fluidos que necesita, pero aunque la leche materna suele ser suficiente para mantener a un bebé hidratado, cuando hace mucho calor, puede ser una buena idea ofrecerle al niño algo de agua.


Mantente hidratada. 


Es muy fácil deshidratarse rápidamente durante los calurosos veranos.
  • No salgas sin una botella de agua.  
  • Bebe fluidos abundantes. Aunque lo mejor para calmar la sed es el agua, los zumos también pueden ser buenos aliados. Las bebidas gaseosas aunque también son fluidos, no son la mejor forma de mantener la hidratación. 


No tengas miedo a salir con tu bebé.


  • Intenta evitar las horas más calurosas del día (entre las 12:00 y las 15:00).
  • Encuentra lugares agradables, con aire acondicionado, para pasear con el bebé como museos, centros comerciales, bibliotecas, etc.
  • Si paseas al aire libre evita la exposición al sol, asegúrate de mantener al bebé lo más protegido posible.


Mantén a tu bebé fresco y cómodo durante la alimentación.


La lactancia funciona mejor cuando la mamá y el bebé están lo más relajados y cómodos posible.
  • Elige la mejor ubicación para amamantar a tu bebé. Encuentra una zona de sombra bajo un árbol, toldo o sombrilla o un lugar con aire acondicionado. 
  • Si hace mucho calor puedes desvestirlo dejándolo solo con el pañal.
  • Límpiale las manos y la cara con una toalla fresca o un paño mojado antes, durante y después de la alimentación.
  • Alimenta a tu bebé en una habitación fresca.
  • Usa ropa fresca. Lo mejor es poner ropa de tejidos transpirables, como el algodón, y de color claro para mantener al bebé fresco.
  • Colocar una sábana o un paño, o incluso una toalla, entre tu y el bebé evitará que sudéis por el contacto piel con piel mientras está mamando.
  • A algunos bebés les encanta notar tu calor, mientras que a otros el exceso de calor les puede irritar. Intenta interpretar las señales de tu bebé para ver qué actividades son más agradable para los dos.



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miércoles, 17 de junio de 2015

¿Se corta demasiado pronto el cordón umbilical después del parto?

El momento más conveniente para el pinzamiento y corte del cordón umbilical al nacer sigue siendo un tema controvertido.


La idea de que el corte del cordón umbilical debía ser lo antes posibles después del nacimiento comenzó sobre la década de los 50-60. Con esta técnica se pretendía reducir la tasa de hemorragia después del parto. 


¿Cuándo se debe cortar el cordón umbilical al nacer?


Pinzar y cortar el cordón umbilical antes. 


El problema de pinzar y cortar el cordón umbilical muy pronto es que durante los primeros minutos después del nacimiento, el bebé puede recibir entre 80 a 100 mililitros de sangre, lo que es casi un tercio de su volumen sanguíneo.

La mayor parte de este volumen de sangre pasa al bebé en los 2 o 3 primeros minutos tras su nacimiento. El volumen de sangre que el bebé recibe disminuye con la altura a la que el bebé se encuentra en relación con la madre y al tiempo que se tarda en cortar el cordón umbilical.


Retrasar el corte del cordón umbilical al nacer es beneficioso para la salud y el desarrollo del niño.


Un estudio realizado por investigadores suecos, y que se acaba de publicar en la revista JAMA Pediatrics, ha encontrado que el retraso en el pinzamiento del cordón más de 3 minutos mejora las habilidades motoras finas y las competencias sociales a los cuatro años de edad, sobre todo en los niños

Se realizó el seguimiento de niños durante cuatro años de niños a los que en su nacimiento el pinzamiento del cordón umbilical fue inmediato (diez segundos o menos después del nacimiento) con niños en los que se retraso el pinzamiento por menos tres minutos.


El hierro es importante para el desarrollo de cerebros. 


Los resultados del estudio también mostraron que los bebés en los que se retrasó el pinzamiento del cordón tenían menos deficiencia de hierro y anemia

El hierro es importante en el crecimiento cerebral y deficiencia de hierro puede conducir a retrasos cognitivos y de comportamiento duradero.


¿Cuándo se debe cortar el cordón umbilical al nacer?


En la actualidad, y sobre todo en base a este tipo de investigaciones, se recomienda no pinzar el cordón umbilical antes de un minuto y esperar hasta cinco minutos o incluso más si la madre así lo decide.

La Organización Mundial de la Salud recomienda retrasar el pinzamiento del cordón de 1 a 3 minutos después del nacimiento. 




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jueves, 11 de junio de 2015

Mi bebé no quiere el biberón ¿qué puedo hacer?

Todos sabemos lo importante que es la lactancia materna para un niño, pero en ocasiones, por circunstancia (decisión, trabajo, enfermedad, ...) necesitamos que nuestro bebé se alimente con un biberón y nos encontramos con el problema de que se niega a comer.


Mi bebé no quiere el biberón ¿qué puedo hacer?


Algunos consejos para conseguir que un bebé se alimente con biberón.


  • Intentar que el biberon "se parezca a mamá". 



Algunos bebés solamente toman el biberón si es similar, en el tacto, gusto y temperatura al pecho de su madre. Prueba a:
    • Comprar biberones con tetinas de flujo lento para que el bebé pueda obtener la leche poco a poco.
    • Intentarlo con diferentes tamaños y formas de tetina hasta encontrar la que más le guste al bebé. No hay ningún tipo de tetina con la que sea más fácil hacer que tu bebé se alimente, por lo que lo mejor es experimentar con diferentes tipos para averiguar la que prefiere tu bebé. 
    • Experimenta con la temperatura de la leche del biberón. Algunos bebés les gusta la leche a la temperatura corporal, al igual que la leche materna, pero otros la prefieren a temperatura ambiente.


  • Que otra persona le de el biberón al bebé.

Al principio, si es posible pídele a alguien que le de el biberón al bebé. Puede que así sea más fácil. Muchos bebés se toman el biberón cuando se lo da alguien que no es su madre y cuando su madre no está cerca. Los bebés son inteligentes y saben lo que les gusta. 

Mi bebé no quiere el biberón ¿qué puedo hacer?


  • Alternar biberones de leche materna con los de leche de fórmula.
Mi bebé no quiere el biberón ¿qué puedo hacer?


  • Ser paciente. 

Conseguir que un bebé utilice un biberón puede llevar algo de tiempo. Intenta tomártelo con calma.

Mi bebé no quiere el biberón ¿qué puedo hacer?


  • No lo obligues a alimentarse si realmente no quiere. 

Lo mejor es volver a intentarlo en otro momento o pasados unos días.


  • Utiliza una cuchara.

Si realmente no acepta un biberón, puedes intentar darle de comer con una cuchara o un vaso especial. 
Mi bebé no quiere el biberón ¿qué puedo hacer?


  • Caminar, bailar o balancéate.

Los movimiento rítmico puede calmar y ayudar a que el bebé se tome el biberón más a gusto.


  • Debe estar lo más tranquilo posible.

Prueba a darle el biberón cuando esté calmado, o incluso con sueño. Si esperar hasta que el bebé esté inquieto y hambriento va a ser más difícil. 

Mi bebé no quiere el biberón ¿qué puedo hacer?





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lunes, 8 de junio de 2015

Acupuntura para niños

¿Puede la acupuntura ser útil para el tratamiento de algunos problemas de salud en los niños?


Algunos estudios sugieren que la acupunctura puede aliviar enfermedades comunes como los cólicos, las infecciones de oído, los resfriados, la fiebre y la tos, especialmente cuando se combina con la medicina tradicional. 


Acupunctura en niños


Aunque pensar en pinchar con múltiples agujas a un niño pequeño puede sonar aterrador, las agujas que se utilizan en la acupuntura son muy finas, y los pinchazos mucho más sutiles que cuando se administran vacunas o se extrae la sangre. 

Las agujas que se usan en la acupuntura son tan finas, y no suele generar molestias. Solo en algunos casos pueden resultar un poco incómodas, sobre todo en el momento de colocarlas. 

Cuando se pincha la piel siempre hay un pequeño riesgo de sangrado o infección, pero en general, es bastante raro que se produzcan problemas relacionados con la acupuntura. 

¿Es segura la acupuntura en los niños?


Organismos como la Academia Americana de Pediatría no tiene ninguna postura particular sobre el uso de la acupuntura en los niños, aunque sí que sugieren consultar con un médico de su hijo antes de comenzar el tratamiento. 

Siempre es necesario elegir un acupuntor certificado.


¿Cómo funciona la acupuntura?


El funcionamiento de la acupuntura es un poco un misterio. Al parecer se basa en la teoría de que las enfermedades se producen cuando la energía no pueden circular libremente por todo el cuerpo. Se supone que los terapeutas realizan la punción de áreas específicas del cuerpo con agujas muy finas para desbloquear la energía atrapada, y por así mejorar la salud.

También existe la teoría de que la acupuntura libera endorfinas que alivian el dolor.



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miércoles, 3 de junio de 2015

Razones por las que es importante vacunar a un niño

Importancia de las Vacunas.


Todos los padres quieren hacer todo lo posible para asegurarse de que sus hijos estén sanos y protegidos de enfermedades. Para esto vacunar a los niños es la mejor manera de hacerlo.


Razones por la que es importante vacunar a un niño

¿Sabes por qué razón es importante proteger a los niños mediante la vacunación? 


  • Protegen de enfermedades graves. La vacunación protege a los niños de enfermedades graves y de muchas de las complicaciones asociadas a estas enfermedades que son prevenibles con la vacunación como parálisis, pérdida de la audición, convulsiones, daño cerebral e incluso la muerte.

  • Aparición de nuevos casos. Enfermedades prevenibles por la vacunación como el sarampión, las paperas o la tos ferina, siguen siendo una amenaza. Cada año aparecen nuevos casos de niños infectados que necesitan ser hospitalizados y de muertes.
Los brotes de enfermedades prevenibles ocurren cuando muchos padres deciden no vacunar a sus hijos. 

  • Inmigración. Algunas enfermedades son muy comunes en otros países y la entrada de viajeros internacionales puede hacer que si los niños no están vacunados, se puedan contagiar fácilmente. Esto también ocurriría si el niño viaja a uno de estos países. 

  • Las vacunas son seguras y eficaces. Todas las vacunas se someten a una larga y cuidadosa revisión para asegurarse de que son seguras.

  • Riesgo de contagio. Si los niños no están vacunados pueden propagar la enfermedad a otros niños que son demasiado pequeños para ser vacunados o a personas con sistemas inmunes debilitados como los receptores de trasplantes y las personas con cáncer. Esto podría resultar en complicaciones a largo plazo e incluso la muerte para estas personas más vulnerables.



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viernes, 15 de mayo de 2015

La fiebre leve no requiere tratamiento

No se debe dar a los niños paracetamol ni ibuprofeno para tratar la fiebre leve.


Es importante que los padres entiendan que la fiebre por sí sola no es una enfermedad. La fiebre es un mecanismo fisiológico que tiene efectos beneficiosos en la lucha contra la infección.




La administración regular de este tipo de fármacos podría alargar la enfermedad o incluso poner en riesgo la salud del niño.

El paracetamol y el ibuprofeno, fármacos conocidos como antipiréticos, son aconsejados en ocasiones con demasiada facilidad. Muchos de estos medicamentos están disponibles sin receta médica, y la dosis con la que se tiene que administrar es variable para los diferentes grupos de edad.  

Muchos padre les dan a sus hijos paracetamol o ibuprofeno en el caso de fiebres leves lo que podría significar que los niños están recibiendo una sobredosis accidental de estos medicamentos. De hecho, alrededor del 50% de los padres están dando a sus hijos la dosis equivocada. 

También es común que algunos médicos a menudo recomienden a los padres dar a sus hijos dosis alternas de paracetamol y el ibuprofeno (lo que se conoce como terapia de combinación), creyendo que el riesgo de efectos secundarios es mínimo. Sin embargo, se debe considerar que la técnica de combinación sólo se debe utilizar si uno de los medicamentos por sí solo no tiene ningún efecto secundario.

Tanto el paracetamol como el ibuprofeno tienen efectos secundarios, por tanto se deben de tener en cuenta los posibles riesgos antes de administrarlos a un niño.

Se recomienda que los niños no deben recibir más de cuatro dosis de la cantidad adecuada de paracetamol en un período de 24 horas, y no más de cuatro dosis de ibuprofeno al día. 



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jueves, 30 de abril de 2015

¿Ver la tele demasiado cerca es malo para los ojos?

Muchas veces hemos escuchado, o incluso hemos dicho, eso de: "No te sientes demasiado cerca del televisor que eso es malo para los ojos". 


Pero, ¿qué hay de cierto en esta afirmación?


¿Ver la tele demasiado cerca es malo para los ojos?



Contrariamente al mito popular, sentarse demasiado cerca de un televisor no va a dañar los ojos, aunque si que puede causar fatiga visual. No hay ninguna evidencia científica que demuestre que lo contrario, ni en adultos ni en niños.

Los niños pueden enfocar a distancias cortas sin cansancio ocular mejor que los adultos. Por lo tanto, es normal que muchos niños desarrollen el hábito de sentarse muy cerca para ver la televisión, o incluso de acercarse mucho los cuentos o los libros. 

Sentarse cerca de la televisión no puede hacer que un niño sea miope, pero el hecho de que un niño habitualmente se siente cerca de la televisión sí que puede indicar que tiene miopía y que aún no ha sido diagnosticada. 

Cuando un niño tiende a sentarse de forma habitual demasiado cerca de la televisión sería recomendable hacerle un examen ocular por si necesitase gafas.

La idea de que ver la tele muy de cerca puede dañar nuestros ojos prevalece porque en la década de 1960, la compañía General Electric vendió algunos aparatos de televisión a color que emitían cantidades excesivas de radiación por un error de fabricación. Por esto recomendó mantener a los niños a una distancia segura. 
Poco después la compañía sustituyó todos los televisores defectuosos y solucionó el problema poniendo un protector de vidrio con plomo alrededor de los tubos.


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martes, 28 de abril de 2015

Para la salud infantil, lo mejor es la custodia compartida

Los niños cuyos padres se separan son más propensos a tener problemas emocionales y de conducta que los que niños que viven con dos padres que cohabitan. 


Y aunque las rupturas familiares son malas para la salud psicosomática de los niños, al parecer la custodia compartida parece que mejora el bienestar de los niños




Esta es la conclusión de un estudio en el que se utilizaron los datos de una encuesta nacional de casi 150.000 niños suecos de entre 12 y 15 años. 

Algunos de los problemas psicosomáticos asociados a las rupturas familiares que se midieron fueron:
  • dificultad para concentrarse.
  • dificultad para dormir.
  • dolores de cabeza.
  • dolor de estómago.
  • sentirse tenso o triste.
  • falta de apetito.

El estudio comparó a los niños en custodia compartida después de la separación de sus padres o los que vivían mayoritariamente con uno sólo de los padres. Los resultados se también se compararon con los de niños que permanecen en familias unidas.

Los resultados mostraron que, una ruptura, independientemente de la modalidad de convivencia, era peor para la salud de los niños. Pero que dentro de las familias cuyos padres estaban separados o divorciados, los niños que tenían menos problemas de salud eran los que estaban en régimen de custodia compartida. 

Los posibles factores de estrés que podrían estar afectando a la salud psicosomática de los niños de padres separados son:
  • Las largas distancias a la escuela, a los amigos y a las actividades de ocio.
  • La falta de estabilidad en la crianza y en el ambiente del hogar.
  • La necesidad de ajustarse a las exigencias de dos vidas familiares diferentes. 

Los síntomas psicosomáticos que producen las separaciones están relacionados con el estrés, ya que vivir en dos casas diferentes puede ser estresante para los niños. Pero los autores de este estudio sugieren que esto podría ser compensado por los efectos positivos de que los padres fuesen capaces de mantener un estrecho contacto.


Malin Bergström, y col. Journal of Epidemiology and Community Health (2015). Más información



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miércoles, 15 de abril de 2015

Convulsiones febriles en los niños

Convulsiones febriles en los niños

Entre el 2 y el 5% de todos los niños de entre 6 meses a 5 años experimentarán una convulsión asociada con la fiebre. 


Un episodio de convulsión febril puede ser algo aterrador para los padres. Aunque la mayoría piensa que algo grave está pasando, las convulsiones febriles son inofensivas. 


¿Qué son las convulsiones febriles?


Las convulsiones febriles son convulsiones provocadas por la fiebre en bebés o niños pequeños. 

Durante una convulsión febril, un niño puede:
  • perder el conocimiento.
  • poner los ojos en blanco.
  • tener una respiración irregular o incluso puede pararse.
  • mover sus extremidades. 
  • llorar o gemir.
  • volverse rígido.
  • orinarse.
  • vomitar.
  • tener contracciones en sólo una parte de su cuerpo, como un brazo o una pierna, o en la derecha o sólo la parte izquierda. 


La mayoría de las convulsiones febriles duran 1 o 2 minutos, aunque en algunos casos pueden ser muy breves y durar unos pocos segundos mientras que otros casos pueden llegar a durar más de 15 minutos.


¿Por qué ocurren las convulsiones febriles?


Las convulsiones febriles ocurren, por lo general, en los niños con fiebres superiores a 39ºC, pero también pueden ocurrir con fiebre más baja, y por lo general porque ha habido un aumento repentino de la temperatura corporal.

Aunque cualquier niño de entre 6 meses y 5 años puede tener una, las convulsiones febriles son más comunes en los niños de entre 12 y 18 meses


¿Las convulsiones febriles son peligrosas para el niño?


Aunque pueden asustar a los padres, la gran mayoría de las convulsiones febriles son inofensivas. Únicamente se debe tener precaución para que durante una convulsión febril, el niño puede resultar lesionado por la caída o por que se pueda ahogar con algún alimento o  se atragante con la saliva. 

No existe ninguna evidencia científica que demuestre que que las convulsiones febriles puedan causar algún tipo de daño cerebral. 


¿Qué hacer cuando un niño sufre convulsiones febriles?

Las convulsiones son aterradoras, pero es importante que los padres y los cuidadores mantengan la calma. Para evitar lesiones accidentales:
  • El niño debe ser colocado sobre una superficie protegida como el suelo. 
  • El niño no debe ser tomado en brazos ni se deben restringir sus movimientos durante las convulsiones.
  • No deben ponérsele paños de agua fría, ni darle medicamentos para la fiebre durante la convulsión.
  • El niño debe ser colocado en su lado o boca abajo para evitar la asfixia. 
  • Deben ser retirados con cuidado cualquier objeto que el niño pueda tener en la boca. 
  • Nunca se debe colocar nada en la boca del niño durante una convulsión. Los objetos colocados en la boca pueden romperse y acabar obstruyéndole las vías respiratorias. 


Si la convulsión dura 10 minutos, el niño debe ser llevado de inmediato al centro médico más cercano. 

Cuando la convulsión haya parado, se debe continuar intentando bajarle la fiebre con algún analgésico tipo paracetamol, con paños fríos en la frente, baños con agua tibia (nunca fría). Aunque el niño puede que aún no te responda, si su respiración se ha vuelto a la normalidad, déjalo descansar. Pronto se irá sintiendo mejor.



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lunes, 13 de abril de 2015

Reflujo en bebés

Reflujo en bebés

En la parte superior del estómago existe una válvula que impide que el contenido del estómago pase nuevamente al esófago. 


A muchos bebés esta válvula no les funciona muy bien, y la leche y el ácido del estómago pueden volver a subir y salir por la boca. Es lo que se conoce como reflujo, y es la razón por la que muchos bebés expulsan leche por la boca, sobre todo después de haber comido. 

Normalmente no suele ser un problema. Los bebés retienen la suficiente cantidad de leche en sus estómagos para no tener hambre y crecer con normalidad. El único "problema" es que hay más ropa para lavar.


¿Es normal que un bebé tenga reflujo?


Es normal que los bebés regurgiten, o incluso que después de las comidas vomiten de vez en cuando. Esto se conoce como reflujo, y la mayoría de bebés lo superan al año de edad.

Sin embargo, cuando un bebé regurgitan mucho puede acabar afectándole a su crecimiento o incluso provoca problemas de esófago o respiratorios, puede que tenga una enfermedad de reflujo gastroesofágico, que necesita ser tratada.


¿Cómo saber si un bebé tiene reflujo gastroesofágico?


Hay ciertos comportamientos que pueden indicar que un bebé tiene reflujo gastroesofágico:
  • No aumenta de peso.
  • Regurgita o vomita con fuerza, causando el contenido del estómago salga disparado fuera de la boca.
  • Regurgita líquido verde o amarillo.
  • Regurgita sangre.
  • No quiere comer.
  • Tiene sangre en sus heces.
  • Tiene dificultad para respirar
  • Comienza a vomitar a partir de los 6 meses.


¿Por qué se produce el reflujo en los bebés?


Son varios los factores que pueden provocar reflujo en los bebés, aunque lo más común es que se produzca por una combinación de factores. 

En los bebés, la válvula que separa el esófago y el estómago, llamada esfínter esofágico inferior, todavía no ha madurado lo suficiente, lo que hace que el contenido del estómago pueda pasar al esófago. Con el tiempo, esta válvula solo se abrirá cuando el bebé trague y permanecerá cerrada herméticamente el resto del tiempo.

Los bebés pasan la mayor parte del tiempo acostados, lo que hace que sea más probable que se produzca reflujo. Además, su dieta es completamente líquida lo que también favorece el reflujo.

En algunos casos, los síntomas de reflujo infantil pueden indicar otros problemas más importantes como:
  • Gastroenteritis alérgica. Es una intolerancia a ciertos alimentos, generalmente a la proteína de la leche de vaca.
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico. Es una condición en la que el reflujo es tan ácido que puede llegar a irritar y dañar el revestimiento del esófago.
  • Esofagitis eosinofílica. Es una condición donde los eosinófilos, un tipo de glóbulos blancos, se acumulan y dañan el revestimiento del esófago.
  • Obstrucción. Es producida por la obstrucción, el estrechamiento en el esófago (estenosis esofágica) o del paso entre el estómago y el intestino delgado (estenosis pilórica).


¿Cómo se puede evitar el reflujo en los bebés?


Algunas cosas que pueden reducir el reflujo en los bebés:
  • Mantener al bebé en posición vertical. 
  • Alimentar al bebé en una posición lo más erguida posible.
  • Mantener al bebé en una posición sentada durante 30 minutos después de darle de comer.
  • Pruebe y tomas más frecuentes de menor tamaño. 
  • Alimentar al bebé con menos cantidades de leche pero con más frecuencia.




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